¿Marco trabajó en el centro comercial?, interrumpí. “Claro. – continuó – pero él estuvo poco tiempo porque luego encontró una oportunidad en el baile. Puras joterias. Al fin de cuentas Marco se alejó de Adán por que este pendejo era un cabrón con él. Se portaba mal. Bueno, al menos eso pensamos todos los de aquí que los conocemos. Además que Adán se buscó un reemplazo muy rápido y eso se nos hizo muy cruel. Marco, por otra parte, se veía triste, ojeroso y con sobre peso. Sufrió mucho”.
Después de que le conté mis razones por las cuales busca a Adán. Lupita insistió en que ella lo convencería y yo volvería a llamarlo por teléfono al día siguiente.
Y así pasó. Lupita me llamó y dijo haberle costado convencerlo y que le hablara pronto “no vaya a ser que se eche para atrás”.
Un poco consternado y un tanto incrédulo le llamé a Adán esa tarde. Me contestó otra persona, con una voz más dulce, como muy tranquila, creo que su novio, me dijo que se estaba tomando un baño, pero que le daba mi recado. Le dije que yo le llamaba más tarde si era posible, a lo que me contestó que no había problema alguno. Insistí una hora después y por fin me contestó él. Le expliqué de nuevo las razones y trate de hacerle ver que era tan importante su historia al igual que la de Marco. “Está bien, flaco. Pero con la condición de que cuando platiquemos esté presente Elmer, mi pareja” – me dijo. Por mi no había problema alguno.
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