Lady Tamales ( Club de Ladys) Autor: Yonshesko Blandela 03. Venta salada Desde que a Martina le salió un pelo blanco en uno de los tamales de doña Cuquita, la vecina corrió la voz de que los tamales que vendía eran de gato. Y a pesar de que doña Refugio desmintió a Martina frente a todo el vecindario, el problema se complicó cuando “Curruña”, la gata blanca, volvió a desaparecer. — Yo les aseguro que Martina miente. Yo adoro a mis gatos; a “Mirringo”, los gatitos, y hasta a la cascos ligeros de la “Curruña” … — Precisamente a ella me refiero. Se me hace que hiciste tamales de la carne de esa gata. — Acusó Martina. — Qué exageración... La clientela bajó y la mala fama se esparció por toda la colonia. Los “tamales de gato de doña Cuquita” era el chisme del siglo; la gente la llamó “Lady Tamales”, aunque a doña Refugio no le agradó en lo más mínimo ese mote. En ese tiempo doña Remedios puso su propio puesto una calle atrás ...
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