Bajo Sospecha
Autor: Yonshesko Blandela
22 Flores amarillas
Cuando Alberto Ibarra salió de la oficina de Ramiro Ortega, éste inmediatamente llamó por teléfono a doña Marisela pidiéndole una nueva cita para la mañana siguiente. La mujer contestó que no tenía intenciones de hablar con un patán sin ética ni moral. Ramiro insistió, pero Doña Marisela le dijo que ella tenía un evento social al cual no podía dejar de asistir.
— Lo dejaremos para la semana entrante. — Le dijo.
Al abogado no le quedó otra más que aceptar. Colgó la bocina y estuvo a punto de llamar a Clarissa para indagar acerca de la relación amorosa entre Alberto y su madre, sin embargo, pensó que estropearía lo poco que había conseguido hasta el momento.
En otra parte de la ciudad, en el cementerio, Clarissa llevaba un ramo de flores amarillas a su hermana. La joven se inclinó para depositarlas en un jarrón de cerámica pegado a la tumba, roció las flores con un poco de agua y suspiró.
— Ay, hermana. Tú siempre dando la contraria. ¿Qué te costaba ser normal? No sabes cuánto me hubiera gustado tener una verdadera confidente; alguien más que fiel. Pero contigo no se podía ni hablar. — Clarissa limpiaba sus ojos con un pañuelo. — Las cosas tenían que ser así… no cabíamos las dos en un mismo mundo…
Tras ella, a unos cuantos pasos, esperaba impaciente Fidel.
Desde el sepelio, Clarissa y él, solo discutían; todo parecía diferente.
Clarissa se limpió las lágrimas y al voltear miró a su novio desesperado.
— ¿Ya ni siquiera puedo visitar a mi hermana un momento?
— Sí, cielo, tú podéis venir cuando queréis… Solo estoy un poco cansado…
— No sé qué te pasa, Fidel, pero ya no eres el mismo del que me enamoré…
La mujer echó a correr entre las tumbas del cementerio dejando solo a su novio.
→ Bajo Sospecha. Se publicó del 21 de septiembre al 11 de diciembre de 2015, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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