Bajo Sospecha
Autor: Yonshesko Blandela
27 Opiniones
En la oficina de Ortega y Abogados, varios colegas de Ramiro trataban de animarlo.
— No te desesperes, Ramiro, uno de ellos fue. — Le dijo un compañero.
— Para mí que fue el novio de la difunta. — Habló otro.
Ramiro miraba a sus compañeros en silencio, mientras ellos opinaban divertidos.
— Siempre he pensado que la gemela mala no fue la que murió… la muerta es la otra, la cojita…
Todos en la oficina se asombraron por el comentario de Pedrito, un abogado retirado que se la pasaba en la oficina haciendo cualquier cosa para no aburrirse en su casa.
— ¡Ah, qué Pedrito!, siempre tan ocurrente.
Todos se carcajeaban, excepto Ramiro. Pensaba que tal vez Pedrito no estaba tan equivocado, era algo que no había pensado.
El abogado tomó su maletín y corrió hasta el estacionamiento, subió a su coche y arrancó a gran velocidad.
En otro lado de la ciudad, Alberto y doña Marisela charlaban en la cocina de la residencia Domínguez.
— ¿Y qué va a pasar cuando se descubra la verdad? — Preguntó la mujer. — Será igual de doloroso.
— Pues tenemos que enfrentar todo con la cabeza en alto.
Yo ya no puedo vivir sin ti, Marisela. Y ahora que ya no está Maritsa, no veo límites, ni barreras. Clarissa ya es una mujer, lo entenderá.
— Es muy precipitado. Mi hija recién murió, ¿qué crees que piense todo mundo? Mis amigas me odiarán.
Alberto soltó una carcajada.
— ¿Eso es lo que te preocupa? ¡Válgame! Es una ridiculez.
Qué importa lo que digan esas viejas copetonas. ¿A poco no me quieres?
Marisela se acercó al joven y se acurrucó en su pecho. Alberto acarició su cabello, después la mejilla y, con el impulso, besó sus labios juveniles. Marisela se derretía y gozaba entre los brazos del que fuera su yerno.
→ Bajo Sospecha. Se publicó del 21 de septiembre al 11 de diciembre de 2015, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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