Bajo Sospecha
Autor: Yonshesko Blandela
33 Huída
Todo parecía un día normal en la residencia de los Domínguez. La señora de la casa organizaba vía telefónica un desayuno para ayudar a un horfanatorio local; Clarissa, Alberto y Fidel charlaban de sus planes a corto y largo plazo; Juana limpiaba la cocina y buscaba la lista del súper para la comida; don Chepe lavaba el coche y se preparaba para salir con doña Marisela, mientras un hombre vestido de traje, sentado en un sillón, observaba en silencio el comportamiento de todos.
— Me va a disculpar, Ramiro, pero tengo una junta con las chicas de la organización, y no puede esperar.
— No se apure, señora Marisela, ya casi me voy.
La señora le dio la mano al abogado, llamó al chofer e inmediatamente partieron.
— Yo también me voy. No entiendo cómo se hacen bolas en la sucursal del Centro. ¡Son unos inútiles! Solo me desaparezco unos minutos y se hace el caos.
Alberto Ibarra salió de prisa de la casa. Su auto deportivo del año quemó llanta por todo el fraccionamiento.
— ¡A la hostia! que se me hace tarde para el cole…
Fidel besó a Clarissa en la mejilla y salió corriendo para treparse a su motocicleta.
Ramiro miró a Juana y a Clarissa esperando el siguiente movimiento de escape, en ese momento Juana acomodó el último plato limpio en la alacena. En silencio, la sirvienta pasó por un costado de la gemela y después frente al abogado. No dijo nada. Pasó sin detenerse.
— No haga caso, Ramiro. Juana anda un poco sensible. — Clarissa sonrió y acompañó al visitante a la puerta de salida.
— ¿Se va usted, Clarissa?
— No. El que se va es usted. Estaré sola en la casa, así que sería incómodo tenerlo por aquí.
— ¿Me está corriendo?
— Lo estoy invitando amablemente a que salga.
→ Bajo Sospecha. Se publicó del 21 de septiembre al 11 de diciembre de 2015, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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