Bajo Sospecha
Autor: Yonshesko Blandela
35 Llamada telefónica
Dos largas horas esperó Ramiro Ortega afuera del hotel. Adormilado e incómodo, el abogado no quería perder detalle de la misteriosa visita de la gemela a ese lujoso lugar. Por poco y se le iba, después de dormitar unos segundos, Clarissa salió por la puerta principal y rápidamente subió al taxi que la esperaba. Ramiro encendió su coche y se puso en marcha.
Para Ramiro era claro que la joven realizaba actividades secretas.
Veinte minutos después, el taxi se detuvo en la residencia de los Domínguez, al parecer nadie había regresado. En la casa solo estaba Juana, quien abrió la puerta, y después de mirar a todos lados hizo una seña a la pasajera, quien corrió hacia el interior de la casona.
Otra señal verdaderamente rara: Clarissa puede correr con tacones y sin cojear.
El abogado se retiró del lugar, arrancó el coche y después paró a varias cuadras del fraccionamiento, tomó su teléfono celular y llamó a casa de los Domínguez.
— ¿Juana? imaginé que era usted. Me comunica con Clarissa, por favor.
— Espere un momento, señor Ortega. La señorita entró a su habitación.
Juana tardó unos segundos para hablar de nuevo.
— Dice la señorita que se está duchando, que si es muy urgente o llama después.
— Juana, ¿todo bien?
— Tengo algo importante que mostrarle, — La sirvienta murmuró. — pero ahorita no me puedo mover de aquí…
En ese momento Clarissa salía envuelta en una toalla del baño de su habitación.
— ¿Sigues aquí?
— Ya me voy, señorita. Estaba colgándole al abogado.
— Ese hombre me tiene harta. Mi hermana murió por accidente. Pobre, cojeaba hasta el día de su muerte.
La sirvienta fingió no escuchar, tomó la toalla y se la llevó consigo. Lo que no supo Clarissa es que Juana no apagó la bocina del teléfono.
→ Bajo Sospecha. Se publicó del 21 de septiembre al 11 de diciembre de 2015, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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