Bajo Sospecha
Autor: Yonshesko Blandela
48 Despecho
Al día siguiente, muy temprano, en la oficina de abogados un hombre de cabellos rubios, alto, bien vestido, lentes oscuros, entraba azotando la puerta. Era Fidel que urgentemente buscaba a Ramiro Ortega.
— ¿Se le perdió algo? — Pedrito se topó con el ex novio de Clarissa.
— Ando buscando al abogado de los Domínguez. — Respondió.
— Ortega… está en su cubículo, pero… — Fidel empujó al anciano. — Que se espere…
Fidel empujó la puerta de la pequeña oficina de Ortega sorprendiendo a las personas del interior y al mismo tiempo sin disimular su sorpresa y enojo al descubrir a doña Marisela y a Clarissa charlando con el abogado.
— ¿Qué hacen aquí? — Dijo entre dientes el joven.
— Fidel, nos podría esperar un momento afuera, por favor.
— Ramiro trató de ser cordial y firme a la vez.
— Es que, yo venía a… ¡No puede ser! Me van a echar la culpa, ¿verdad?
— Por favor, espere afuera. En un momento lo atiendo.
Escuchando el alboroto, Pedrito y algunos compañeros de Ramiro que se acercaron.
— Esas dos mujeres son las culpables de la muerte de Maritsa. La madre quería deshacerse de ella para vivir su romance con el yerno sin culpas, y la hermana para quedarse con el dinero del padre…
Fidel se puso un poco violento gritando a los cuatro vientos la supuesta culpabilidad de la madre e hija. Los compañeros de Ramiro detuvieron como pudieron al joven y, aunque se resistía fuertemente, lograron apartarlo de la puerta y la cerraron.
Ramiro intentó calmar un poco el ánimo pero las mujeres estaban furiosas.
— Está de más decir que lo que asegura ese joven es una tontería. — Doña Marisela lloraba de rabia. — Jamás le haría daño a cualquiera de mis hijas.
→ Bajo Sospecha. Se publicó del 21 de septiembre al 11 de diciembre de 2015, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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