Lady Tamales (Club de Ladys)
Autor: Yonshesko Blandela
03. Venta salada
Desde que a Martina le salió un pelo blanco en uno de los tamales de doña Cuquita, la vecina corrió la voz de que los tamales que vendía eran de gato.
Y a pesar de que doña Refugio desmintió a Martina frente a todo el vecindario, el problema se complicó cuando “Curruña”, la gata blanca, volvió a desaparecer.
— Yo les aseguro que Martina miente. Yo adoro a mis gatos; a “Mirringo”, los gatitos, y hasta a la cascos ligeros de la “Curruña” …
— Precisamente a ella me refiero. Se me hace que hiciste tamales de la carne de esa gata. — Acusó Martina.
— Qué exageración...
La clientela bajó y la mala fama se esparció por toda la colonia.
Los “tamales de gato de doña Cuquita” era el chisme del siglo; la gente la llamó “Lady Tamales”, aunque a doña Refugio no le agradó en lo más mínimo ese mote.
En ese tiempo doña Remedios puso su propio puesto una calle atrás para hacer competencia y la fortuna la favoreció. Todo el vecindario acudía con Remedios a comprar tamales; con Cuquita, solo los despistados y alguno que otro que no creía en la leyenda de carne de gato le compraban.
De los 80 tamales que diario vendía, ahora solo 15 o 20 se llevaban los clientes. Doña Cuquita estaba preocupada porque lo de la venta no le rendía y el ahorro que tenía se le iba de las manos. Además, que tenía muchas bocas gatunas que alimentar. Y para colmo de males ya casi era el mes la desaparición de “Curruña”, la gata blanca que siempre volvía preñada.
— Les digo que los tamales son de gato. — Escuchó decir a una de las vecinas.
— Ya estoy empezando a creer, comadre. — Dijo otra, un tanto preocupada.
— Desapareció uno de sus gatos, al rato van a desaparecer los demás.
→ Lady Tamales. Se publicó dentro de la serie "Club de Ladys" del 30 de enero a abril de 2017, de lunes a viernes, en el periódico Primera Hora de Sinaloa, de Editorial Noroeste.
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